Una experiencia colectiva

Durante la semana pasada tuvimos la suerte de poder viajar a Famatina, gracias a la organización de la CTA Capital, junto a un contingente de voluntarios y militantes de diversos espacios políticos, sociales y ambientales. Con gran entusiasmo llegamos al corte de ruta, en Alto Carrizal y pasamos allí 4 días que significaron una experiencia colectiva inigualable y de una gran riqueza.

Ciudadanos de todas las edades llegaban al corte cada día desde distintos puntos del país. El clima era de solidaridad y alegría revolucionaria, todos poniendo el cuerpo y la energía en compartir esta lucha, hermanándose con los pobladores y uniendo los esfuerzos en un grito común, que se escuchaba a cada rato, cuando alguien exclamaba: El Famatina… y el resto a coro acompañaba: No se Toca!

El 1ero de febrero se cumplía un mes de un nuevo corte de ruta en Alto Carrizal, lugar de enormes riquezas culturales, humanas y naturales. Este pueblo autoconvocándose a la organización asamblearia había ejecutado, ya hace unos años, la hazaña que parecía imposible de realizar: echar a la multinacional Barrick Gold que contando con el aval del gobernador y con la protección de las aun vigentes leyes menemistas y las políticas mineras del gobierno Kirchner, pretendían destruir el cerro para extraer el oro.

Al día siguiente de nuestra llegada fuimos parte de la gran marcha en Chilecito, la que “se transformó una vez más en la herramienta que el pueblo tiene para rechazar la megaminería a cielo abierto. Y lo hicieron a viva voz. Luego de dos vueltas alrededor de la plaza, casi 7 mil ciudadanos marcharon hacia el parque municipal, a los pies del Cristo del Portezuelo. Bajo esa gran imagen, pidieron por El Famatina y la vida” (Diario El Chilecito, 5/2/2012). Las consignas se veían en los carteles confeccionados artesanalmente y manifestaban el petitorio del pueblo: fuera las mineras de Famatina, ruptura del contrato firmado entre Beder Herrera y Osisko, y promulgación de una ley nacional y leyes provinciales de prohibición de minería a cielo abierto.

Ante semejantes demostraciones de fuerza popular, el gobierno provincial y la empresa dieron sus manotazos de ahogados. Porque claro, su política es la permisión del saqueo, ya lo demuestran las declaraciones públicas de Cristina, de Beder Herrera y del Intendente de Chilecito, Fonzalida. Por eso miles de ciudadanos chileciteños comenzaron recibir mensajes de texto a sus celulares como spam, con objeto de persuadir a la ciudadanía para que acepte la mega minería. El gobierno nacional, por su parte, comienza a entender que estamos cada vez más cerca la derrota de sus políticas megamineras, frente a una sociedad fortalecida y que se pone de acuerdo en el interés de preservar el agua que da vida, para sus seres más valiosos: sus hijos y los hijos de sus hijos.

En estos momentos, Famatina se encuentra nuevamente dándole cuerpo al tan maltratado y manoseado concepto de PUEBLO. Famatina es el pueblo que se informa, que participa, que se hace ver y escuchar: es un PUEBLO QUE MANDA, que reboza de dignidad y valentía. Y que a pesar de los procesamientos, las persecuciones y las amenazas que reciben los vecinos no dan un paso atrás.

En el Alto Carrizal, había instalado un campamento donde los grupos de apoyo al corte convivíamos con los asambleistas. Allí, entre el trabajo comunitario, mates y charlas sobre resistencias y experiencias vividas, podíamos respirar aire de lucha e ir perdiendo las toxinas de la vida capitalista cotidiana, las que nos contaminan de individualismo y nos hacen descomprometidos e ignorantes.

Entonces nos damos cuenta que de a poco la Tierra se subleva y nos preparamos para la victoria. Pero no solo ocurre en La Rioja. Sino en muchas otras ciudades de Argentina (como Belén, Tinogasta, Esquel, Andalgalá y otras). Más de 600 proyectos mineros igual de destructivos dispuestos para diferentes provincias esperan ser resistidos. Pero Famatina, “el Fama” como le dicen ellos, marcó un hito, y se convirtió en la pieza clave para terminar con las fronteras interprovinciales: hoy, Famatina es Argentina.

Es en este sentido que podemos decir que marchamos hacia una nueva etapa en la vida de nuestros pueblos castigados por el saqueo: el despertar de la conciencia sobre la unión que existe entre el ser humano y la naturaleza, y el entendimiento de la necesidad de recuperar la soberanía sobre nuestro patrimonio y destino. Soberanía, otro concepto repetido de manera vacía por nuestros gobernantes, y que hoy recobra su verdadero sentido. El pueblo define sus políticas públicas y de que modo quiere vivir. El PUEBLO ARGENTINO ya ha decidido y alzó su voz: No a la minería a cielo abierto, SI a la vida. EL FAMATINA… NO SE TOCA!

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